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viernes, 16 de noviembre de 2012

La oxitocina hace que los hombres sean fieles

La oxitocina fomenta la fidelidad de los hombres emparejados


Propicia que estos se mantengan alejados de mujeres desconocidas que les resultan atractivas, demuestra un experimento

La oxitocina es una hormona con múltiples funciones: desempeña un papel fundamental en el desencadenamiento del parto y en la lactancia; está implicada en la formación de las relaciones sociales, y promueve los lazos entre padres e hijos, así como entre las parejas. Un estudio reciente ha revelado que, además, esta hormona potencia la monogamia porque favorece que los hombres comprometidos se mantengan a una distancia prudencial de mujeres desconocidas y atractivas. Por Marta Lorenzo.

La oxitocina desempeña un papel fundamental en el desencadenamiento del parto y en la lactancia. Esta hormona, que se produce en una región del cerebro llamada hipotálamo, también está implicada en la formación de las relaciones sociales. 

En los seres humanos y otros animales, se sabe además que esta sustancia química promueve los lazos entre padres e hijos, así como entre las parejas. Por otra parte, estudios previos han demostrado que la oxitocina aumenta la confianza entre las personas. 

Sin embargo, aún quedaba por determinar el papel de esta hormona en el mantenimiento de las relaciones monógamas entre humanos. 

Una investigación reciente, dirigida por René Hurlemann, de la Universidad de Bonn, en Alemania, ha revelado que hombres comprometidos en relaciones estables a los que se les suministró oxitocina mantienen mayor distancia con mujeres desconocidas que les parecen atractivas, en comparación con hombres a los que, en la misma situación, se les suministró un placebo. 

Sin embargo, este efecto de la oxitocina no se dio en hombres solteros, publica la Society for Neuroscience(SfN) en un comunicado

La SfN es una organización sin ánimo de lucro formada por más de 42.000 científicos y médicos dedicados al estudio del cerebro y del sistema nervioso. 

De ratones a hombres 

Según Hurlemann, “investigaciones previas con animales –ratones de campo- ya habían señalado que la oxitocina resulta clave en la fidelidad de animales monógamos”. Los resultados del presente estudio han proporcionado ahora “la primera evidencia de que la oxitocina puede tener un papel similar en los humanos", añade el investigador. 

La investigación fue realizada de la siguiente forma: Para empezar, los científicos suministraron oxitocina o un placebo usando un aerosol nasal a un grupo de hombres sanos y heterosexuales. 

Este mismo sistema de suministro de oxitocina por vía nasal había sido utilizado ya en otros dos estudios, que sepamos: en uno se constató que una dosis nasal de oxitocina puede mejorar la percepción de uno mismo en situaciones sociales y hacer que la gente se vuelva más extrovertida; y en otro que la oxitocina aumenta la sensibilidad masculina.


Pero volvamos al trabajo de Hurlemann: Cuarenta y cinco minutos después de que se les suministrara la oxitocina por vía nasal a los participantes, se les presentó a estos una participante en el experimento a la que más tarde todos describieron como “atractiva". 

A medida que esta mujer se acercaba o se alejaba de los voluntarios, a ellos se les pidió que indicaran la distancia que consideraban como “ideal”, así como que definieran a que distancia de la bella mujer comenzaban a sentirse “incómodos”.

"Dado que se sabe que la oxitocina aumenta la confianza de las personas, esperábamos que los hombres, bajo el efecto de esta hormona, prefiriesen que la mujer se acercase más a ellos. Pero ocurrió justo lo contrario", afirma Hurlemann. 

Los investigadores descubrieron que la oxitocina hizo que los hombres comprometidos en una relación estable prefiriesen mantener una distancia mayor (de entre 10 y 15 centímetros) entre ellos y la mujer. Esto no sucedió con los hombres solteros. 

Por otra parte, las pruebas realizadas revelaron que el efecto de la oxitocina en los hombres monógamos fue el mismo, independientemente de si la mujer mantuvo el contacto visual con los participantes o desvió la mirada de ellos. Por último, el efecto también resultó idéntico cuando fueron los hombres los que se acercaron o se alejaron de la mujer. 

La opinión no varía 

En cuanto a la opinión de los participantes acerca de la mujer, la oxitocina no tuvo ningún efecto sobre esta: tanto los que recibieron la oxitocina como los que recibieron el placebo la calificaron como "atractiva".

En otra prueba independiente, los investigadores constataron que la oxitocina no tuvo ningún efecto sobre la distancia mantenida por los hombres con otro hombre. 

"En los ratones de campo monógamos, se sabe que la oxitocina juega un papel importante en la formación del vínculo entre las parejas", explica Larry Young, un experto en oxitocina de la Emory University de Estados Unidos que no participó en el estudio de Hurlemann. 

Según Young: "Esta nueva investigación sugiere que la función general de la oxitocina como promotora de un comportamiento monógamo se extiende también a los humanos". 

Los resultados obtenidos por Hulermann y sus colaboradores han aparecido detallados en The Journal of Neuroscience, una publicación de la SfN.
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